La constante detrás del fenómeno ovni

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Charles Fort
Charles Fort

En los congresos dedicados a esta temática, muy pocas veces se menciona.

De hecho, parecería que se evita esa indisoluble asociación con los fenomenos paranormales, apariciones marianas y criaturas de leyenda, cuando se trata del tema Ovni.

Y sin embargo, como bien corroboró en sus días Fabio Picasso en la Biblioteca y más tarde, junto a quien escribe esto, en la investigación de campo, la asociación es innegable.

Pero veamos qué pensaba al respecto el mentor de Fabio Picasso, Charles Fort: un hombre cuya manía consistía en recopilar información de la Biblioteca, recortes de diarios con fenomenologías. Y luego, con la nutrida documentación, trazar algunas conclusiones al observar el panorama completo que se alzaba ante su mirada.

Conclusiones que, vale la aclaración, no comparto. Mi enfoque es más social.

Charles Fort, además de recopilador, era alguien con pensamientos un tanto oscuros.

No sólo se limitaba a recopilar lluvias extrañas, como popularmente se lo conoció, sino que en sus otros libros, jamás traducidos al español, lanzaba toda una serie de inquietantes teorías explicativas a los fenómenos sobrenaturales.

Por un tiempo, compartí sus ideas, igual que Fabio Picasso, que hasta la última vez que tuve contacto con él, creía a raja tabla en Fort.

Vamos a exponer algunas de sus teorías en un esquema de pensamiento como lo vería Fort. Y vamos a criticar esa postura desde luego.

Ciertamente, entre todo, el Revival religioso de 1904-1905 se me viene primero para exponerlo.

Este movimiento – liderado por carismáticos evangelistas – arrasó de tal manera que aún me preguntó qué habría tenido que ver con los movimientos religiosos tradicionales.

Y leyendo el libro “Lo!” – todavía sin traducir al castellano -, y a medida que profundizaba en sus párrafos, una cierta nostalgia se apoderaba de mi alma.

Súbitamente me veo transportado al invierno de 1904, en Shatley Bridge, Inglaterra (casi “veo” los deshojados árboles gimiendo por el viento.)

Un lobo, que se suponía pertenecía al capitán Bains, se escapa para inmediatamente dedicarse a la faena de matar ovejas. Pero hete aquí que, de acuerdo con los reportes, tal animal no existiría. Aunque si, como leemos, un gran “Perro Diabólico”.

En rigor “algo” estaba matando ganado por placer. Mutilando algunos animales. Devorando otros. Y convenía llamarlo con un nombre misterioso.

Las matanzas fueron tan numerosas que ciertos granjeros organizaron batidas. E incluso ofrecieron recompensas. Se llegó a contratar a uno de los mejores “sabuesos” de Inglaterra , pero todo resulto en balde.

¿Acaso no hay un parecido con esta historia y la ocurrida en Francia entre 1764 y 1767 en Gévaudan? ¿O con las mutilaciones de ganado y el fenómeno ovni?.

Pero veamos brevemente  lo de Gévaudan…

bestia gevaudanUn acontecimiento, dicho sea de paso, que tuvo como protagonista a una criatura –según las señas – horripilante, bautizada como “La Bestia de Gévaudan”.

La vida de casi un centenar de aldeanos  – mayormente mujeres – cayó en desgracia bajo las afiladas fauces de “aquello” que rondaba en las gélidas noches francesas.

Es más: según los archivos de las aldeas, puso en vilo a Luis XV quién decidió que era hora de terminar con el asunto y enviar algún grupo oficial.

El final de esta historia es controvertido. Pero todo indicaría que de la “Bestia Verdadera” no se volvió a tener más noticias.

la bestia
La leyenda que fue una palpable realidad y quedó escenificada en esta escultura que encontramos en Gévaudan, Francia.

Y como decía. Mientras sucedía aquello en Inglaterra – como apuntó fielmente Fort – el Revival religioso se extendía desde Gales a tierras inglesas.

En Rhymmey, Gales, la gente se volvía eufórica. Extrañas luces y sonidos desagradables se percibían en uno de los centros del Revival. En las Barrancas del ejército de salvación.

Esto ocurre, precisamente, el 15 de febrero. Una semana más tarde se reportaban “anónimos” golpes en propiedades y una mujer muere inexplicablemente. El oficial de justicia era rotundo: “no hay ni el más mínimo signo de muerte”.

Nos decía Fort al respecto:

Yo soy demasiado turbio en mis consideraciones acerca de posibles correlaciones. Para ser más preciso mi idea es que la catalepsia ordinaria es de rara ocurrencia. Tengo datos sobre tres personas, quienes en ese período (Invierno 1904-5) se salvaron del trauma de haber sido enterradas vivas. Hay datos de extraños suicidios que pasaré sin detenerme a exponerlos.”

¿Extraños suicidios como los que pude relevar en la provincia de Chaco, Argentina, en la década del 90?

Allí, por una breve temporada, imperó la moda de lanzarse desde un edificio municipal. Similar a lo ocurrido con los “suicidios” masivos de animales que se arrojaban al Río de la Plata por la misma época.

Pero no nos detengamos.

Y en tanto, las muertes de ganado siguieron al orden del día. A consecuencia de las matanzas de Northumberland, algunos granjeros guardaban bajo llave sus animales. Otros colocaban potentes luces en sus campos. Pero no había caso.

Cuatro ovejas fueron muertas en Low Eschelles (y una en Sedhan) en el transcurso de una noche.

Ya para diciembre de 1904 se habían organizado cacerías. Guardabosques. Leñadores. Granjeros. Cazadores deportivos llegados desde remotas aldeas. Y nada al fin.

Los fenómenos paranormales, sin embargo, seguían su curso en Brigliton. Sea lo que fuera “algo” arrancaba notas musicales a un instrumento. Un ciclista fantasma rondaba por lúgubres callejuelas. Y en el Journal of the Society of Psychical Research se publicaba un informe referido a un testigo que, en inmediaciones del pueblo Hoe Benhan, había visto un enorme perro convirtiéndose en un burro.

Y mientras se registraban sonidos extraños, ruidos de campanillas alertando a los policías (incapaces de desvelar el origen de tales manifestaciones), Fort meditaba en su departamento ornado de recortes periodísticos.

Y se decía: “Pero en ninguno de estos sucesos es mencionado el hecho de que simultáneamente se estaban produciendo otros episodios

Y, quizá, digo yo, acariciándose el mentón y el montaraz bigote, su mente rondaba en el Revival.

En rigor, no era para menos:

Según el Liverpool Echo del 18 de enero de 1905: Gales bajo el dominio de fuerzas sobrenaturales. Esta expresión surgía en alusión al desarrollo del frenesí en medio del Revival y las cosas o seres humanos que lo acompañaban y que habían sido reportados”.

Y entonces “gatillaba” el profundo –y poco reconocido – razonamiento de Fort:

El dominio era ejercido por una suerte de locura. La excitación era combustión o bien psicoelectricidad o casi cualquier cosa excepto lo que se suponía que era. Y quizás cuando de las “baterías” de los seres humanos fluye una fuerza ésta es tomada para su uso por las “cosas” luminosas que cuelgan (en el cielo) a su alrededor. Puede ser que esas cosas se alimenten de esas fuerza y luego crezcan, brillen, iluminándose con la nutrición que les provee el éxtasis (religioso) Vemos casos acerca de sorprendentes crecimientos de plantas al recibir algunos tipos de radiación o estimulación.”

Y como si hiciera falta algo más, se agregaban a tan inusuales eventos las combustiones espontáneas de objetos y humanos.

Blyth News, febrero de 1905. Vecinos denunciaron una columna de humo escapando desde la ventana de una casa. Inmediatamente ingresaron al domicilio por la fuerza. En un sofá, con los restos carbonizados, estaba Bárbara Bel de 77 años. Su cuerpo parecía haber sido lanzado en medio de una proficua hoguera. Horriblemente chamuscado.

Según los trabajos de Harrison y Jenny Randles en su “Fuego del Cielo” (1980), habría una mayor incidencia de víctimas femeninas relacionadas con estas combustiones. Y no olvidemos – so pretexto de analizarlo en algún momento – que esta saña por el sexo femenino también parecería  – curiosamente – reflejarse con los ataques del mítico Chupacabras. Y también, como vimos, en la bestia de Gevaudan.

Pero no nos detengamos.

Febrero de 1905. En Londres, una mujer que estaba sentada frente a la chimenea, súbitamente descubre que su cuerpo se halla en llamas. En el mismo mes, cerca de Southhampton, los vecinos del matrimonio Kiley oyen un sonido chirriante. Entran a la casa y hallan envuelto en fuego a la pareja de ancianos.

Y ahondando en el meollo de la cuestión, Fort razonaba:

Pienso que nuestros datos están relacionados no con combustiones humanas espontáneas, sino con seres o cosas que por algún proceso flamígero consumen hombres y mujeres. Pero igual que los hombres-lobos o supuestos hombres-lobo mayormente atacan mujeres”.

Poco tiempo después –y a la saga de tremendos episodios- cuando las matanzas de aves cesan, se reportan, cerca de Newcastle, fenómenos de tipo Posterguéist.

Firmado por el reverendo A.C Custance, un informe salía a la luz en el Journal of the Society of Psychical Research.

Se hablaba de una joven sirvienta responsable de generar manifestaciones pirokineticas que acabó sucumbiendo a sus propios e incontrolables fuegos. En el Liverpool Echo se publicó una carta enviada por un facultativo en donde se sostenía que una frazada – o manto – fue hallada ardiendo en una habitación sin chimenea o fuego próximo.

Y mientras acontecían estos sucesos, “algo” se ensañaba nuevamente con los pollos de una granja. Fueron todos encontrados muertos de la misma sufrida manera: los cuellos retorcidos.

De 250 aves –afirmaba el señor White- salvé solamente veinticuatro

La piel alrededor del cuello, desde la cabeza al pecho, fue extirpada; la traquea removida de su lugar habitual. Pese a custodiarse el gallinero – y en sí esto es curioso – día y noche, cada vez que se lo inspeccionaba surgían cuatro o cinco aves muertas. ¿No será que se mataban entre ellas?  Pero me reservo para el final.

Y ante semejantes informes alguien dirá: ¿pero se trata de sucesos reales o son sólo productos de unas mentes sugestionadas y alteradas bajo los efectos de, quizá, algún alucinógeno de moda en la época?

En rigor, podríamos decir que las alucinaciones son más frecuentes de lo que imaginamos, y que la gente muchas veces ve lo que quiere ver. Otras, son víctimas de engaños descarados. Las combustiones espontáneas fueron explicadas como un proceso que se produce cuando una persona está en cercanía a algún fuego, (sea incluso un cigarrillo) y sus prendas de vestir están formadas por algún material combustible.

Generalmente se quedan dormidas, (o sedadas por el alcohol, droga ) y para cuando sucede el fuego, es demasiado tarde.

Otras, se trata de atentados, o asesinatos, donde a la persona se la rocía con gasolina y luego se culpa a las combustiones espontáneas.

Lo sobrenatural, como siempre digo, es un buen ámbito para ocultar crímenes.

A todo esto: ¿qué pasaba en el Revival religioso?

Locuras. Esa es la palabra.

En las grandes tiendas los empleados empezaban a batir palmas, dejando absortos a los clientes. Las mujeres, dirigidas por subrepticias visiones, detenían los automóviles, plantándose en medio de las calles.

Con incesantes voceríos se trataba de acaparar seguidores. Un hombre en Tunbridge Wells, entendiendo de manera literal una frase se amputó la mano derecha.

Por las noches surgían desconocidos que, liderando una tétrica procesión, marchaban empujando “sus ataúdes”. Y lo mismo ocurría en todos los ámbitos ingleses. No por nada, el Liverpool Echo decía:

Cuando veas una de esas procesiones, debes escapar como si lo hicieras de un toro embravecido

En una ciudad, un hombre iba de tienda en tienda devolviendo cosas que jamás había robado. Gavillas de chicas, que vagaban por las calles, entraban precipitadamente a las iglesias quebrando la monotonía del lugar. Batían palmas. Alucinadas. Gritando. E incluso llorando.

¿Qué ocurría? ¿Es qué todos se estaban desquiciando? ¿Por qué tanta excitación popular? ¿Será posible que una población, sumida en el primitivismo por un movimiento religioso, genere tales eventos sin explicación? ¿Es la misma comunidad la culpable de los fenómenos insólitos cundiendo por doquier? ¿o hay “algo” que dirige con detalle sus pasos, como decía Fort, hacia la “infantilidad” ?

Como sea, las extrañas manifestaciones (ora combustiones, ora hombres-lobo, ora luces celestes, ora ángeles y fantasmas) chocan duramente con las mentes críticas. Y también con la “Policía Oculta” atareada en “resolver un problema solamente para fabricar otro, fijándose en la convencionalidad de los pensamientos humanos para perpetrar un encubrimiento” (cita de Charles Fort)

Ahora bien, de acuerdo con Scott Rogo, el Revival de Gales fue una autentica “locura”. Con lo cual concuerdo totalmente.

Que fue una “locura” no me cabe duda. ¿Por qué fue? Es otra pregunta que habrá que plantearse con seriedad.

No obstante, las manifestaciones pueden suceder por eventos inverosímiles, como la muerte de un chico de 15 años (que sucedió en Grecia hace poco) o cualquier otro tipo de situación que haga que la población se altere. Todo depende de la cultura.

Dejo al lector reflexionar en esto.

ALGUNAS REFLEXIONES

virgen mariaDecir que en las Apariciones Marianas de la Virgen, la constante Ovni es algo siempre presente. Y que la virgen suele aparecerse previo estado alterado de conciencia, sea por ayunos excesivos u oraciones insistentes.

En este estado poco habitual de conciencia, las manifestaciones de casi todo tipo pueden suceder. Y no sería extraño.

El tema planeado es a quien se culpará: ¿a una fuerza externa? ¿ o una fuerza interna del propio ser humano?.

Lo dejo en sus manos, queridísimo lector.

 

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