Seres de corta estatura

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¿Hay seres invisibles de corta estatura entre nosotros? ¿Quién no se ha planteado alguna vez esta pregunta?.

La bibliografía referida, como toda bibliografía pseudocientifica, es tan copiosa que sería una tarea ardua y agotadora presentarla en toda su vasta extensión. Y no me gusta refritar libros. Bueno, sólo un poco de citas que sirvan de ilustración.

La idea de los seres invisibles está arraigada en todos lados. China, Europa, Japón, USA, … o aquí donde estoy sentado ahora: Argentina.

Tomando a testigos tan circunstanciales como usted lector, veremos los casos que cuentan y luego sacaremos una o dos conclusiones obvias. Lo haremos con rigor crítico para que no queden dudas al respecto.

Si bien en Europa y el resto de los países del viejo continente, como sabemos, las anécdotas y las leyendas sobre seres invisibles son abundantes,(sólo varia la terminología empleada para bautizarlos con un nombre) en Sudamérica se nos presenta la oportunidad quizá única de poder hablar con aquellas personas que han mantenido por largas generaciones un “estrecho contacto” con esos seres invisibles.

Y estoy hablando de los Indígenas o mal llamados “Indios” de Argentina.

caciquessEn las oportunidades que tuve para conversar con ellos he podido corroborar como la tradición se mantiene intacta desde aquellos días en que los primeros colonos pisaron estas tierras.

Sus testimonios, fundados en una idiosincrasia sin tecnología y como segregada del mundo, nos hablan de lo mismo que podemos encontrar en Europa. Más concretamente en España donde se me permitió investigar episodios semejantes.

Y así como vimos que ocurrió con la leyenda del Hombre Lobo, casi todos los pueblos sudamericanos tenían ya sus seres invisibles conviviendo en las aldeas cuando llegaron los conquistadores.

Ya todos sabían de esas manos invisibles que por las noches les tomaban de las piernas o les abusaban y golpeaban. Ya todos sabían que moraban en las montañas, en grutas, en lagos o en la inmensidad del bosque. Y que no era bueno ni aconsejable salir en la oscuridad para esos lares sin protección.

Se pensaba que todo estaba vivo, las fuerzas de la naturaleza eran seres vivos que, incluso , podían interactuar con ellos.

Pero vayamos a los testimonios. Me reservo mi opinión para el final.

TESTIMONIOS DE CACIQUES Y CHAMANES: EL AYER Y EL HOY
cacique

Rescataré –con todo lo que me cueste hacerlo- aquellas palabras más interesantes con respecto a lo que planteo en este informe.

“Nosotros creemos que la realidad de la naturaleza y de las fuerzas de los espíritus existen. Están en todos los lugares. Somos conscientes que en la zona de los pehuenches o donde las araucarias, hay una fuerza que no se puede ver pero que es tan real como vos. Para nosotros es una fuerza , una persona más. Son energías autóctonas del bosque, de aquellas entidades que cuidan el bosque, que se cobijan en esa parte tan hermosa que, nosotros los seres humanos, nos encargamos de destruir. Nosotros hablamos del gen, la fuerza del gen es el Todo. Creemos que solamente se hacen expresar o se dejan ver a esas personas lo suficientemente armonizadas. En ninguna circunstancia a alguien stresado o desequilibrado. Porque solamente lo pueden ver esas personas que tienen la posibilidad de estar en armonía. En suficiente contacto con el mundo natural” (refiere Marcelino de los Mapuches)

Palabras que volvería a oír en la entrevista que mantuve con Maximo Jorge, el Chamán de la comunidad de los Tobas – en las tierras fiscales de la Iglesia en Derqui, y el de la foto de más arriba.

Aquel hombre me esperaba sentado, velando sus dos metros de altura, con el pocillo de mate en una mano.

El entorno era bullicioso. Había fiesta. Algunos lugareños se arremolinaron en torno nuestro para acceder a lo que hablábamos.

Y mientras daba lugar a la plática con su acostumbrado tono cortés y sosegado, dejaba la impronta de esta historia en el marco del tiempo de nuestra cinta grabadora :

“Nuestros ancestros siempre han tenido contacto hasta estos días con esas fuerzas que a muchos chamanes le comunicaban innumerables experiencias. A través de la ayuda de los Elementales o duendes, ellos han podido comunicarse con otras comunidades cuando algo ocurría. El duende para nosotros es un espíritu divino que ha sido creado para el cuidado de la naturaleza. Y siempre y cuando pidan ayuda a él , se manifiesta. Hay dos clases de seres: malos y buenos. Pero nosotros creemos más en los buenos quienes siempre nos van a guiar por la senda correcta. Los malos sabemos que hacen dividir a la gente, crean problemas. A veces se los ve blancos, transparentes o con forma de sombra. Algunos más chiquitos , otros medianos.”

Es evidente que la noción cielo e infierno también está presente en los Indios, aunque en sus referencias las establezcan con estos seres pequeños.

Pero dejemos que continue con su relato:

Yo tengo una historia muy triste. Cuando tenía trece o catorce años me fui a pescar con otro hermano. Y caminamos unos 35 km hasta toparnos con un riachuelo, el río bermejo. Con una canoa cruce al otro lado. La idea era encontrar un bosque en ese lugar. Traía conmigo el arco y flecha para cazar. Cuando cruce el otro lado del río, mi amigo se quedó y me quedé solo. Después de caminar durante mucho tiempo empezó a atardecer y en la oscuridad de la noche me extravíe. Estuve dos días y una noche perdido. Pero seguí el consejo de mi abuelo que decía que cuando uno se pierde debe caminar sin ver hacia atrás. Y tuve que concentrarme. Si uno mira atrás nunca más va a regresar a la casa. Por eso no me di vuelta. Estaba muy cansado y hambriento y en un momento subí a un árbol para protegerme de las fieras nocturnas de la selva, como los gatos monteses . Y mientras hacia esto lo vi: sentí un viento raro en la cara y se me apareció un espíritu , claro como la luz. Al otro día regresé a las siete de la tarde a mi comunidad. Entonces me vio un Chamán que descubrió que aquel espíritu lo traía conmigo. Durante toda la noche no pude dormir. Porque había una presencia maligna que venia, que se quería incorporar a mi alma, que yo traje del bosque. Pero el Chamán me ayudó y pude curarme.

Y finalizó con estas alusiones significativas del todo familiares:

“Los blancos miran hacia el cielo, los indígenas hacia debajo de la tierra. El espíritu ancestral siempre está abajo. Y con el tiempo aparece, especialmente si uno anda mal. Muchas veces se escuchan pero no se ven. Porque hay varios seres, varios dioses dentro del monte, dentro del agua. A todo ellos nosotros los llamamos con el nombre de Vashi. No se ven pero sabemos que están ahí. Son muy importantes para nuestra comunidad.”

Es cierto, estos testimonios por lo general son despreciados. Yo mismo, muchas veces, no los tomo con mucha consideración.

La gente tiende a olvidar que mucho de lo que sabe se lo debe en parte a estos hombres sabios llamados vulgarmente Indios.

De ellos nacen nuestro “Che”, “Pilcha”, o “Chamuyo”. De ellos adoptamos, a diferencia de lo que se pudiera pensar, la costumbre de bañarnos todos los días. Y la coquetería que muchas de las mujeres argentinas hoy llevan en sus carteras, es también un legado ancestral de estos marginados y mal denominados indios.

Esta es una “herencia invisible”, según el antropólogo Carlos Martínez Sarasola, en su “Nuestros paisanos, los indios”.

Allí brinda una eficiente síntesis de las comunidades aborígenes argentinas. Desde los primeros asentamientos hace 12.000 años atrás hasta estos días.

Y con toda la razón este antropólogo nos dice:

El indígena es un personaje negado en la Argentina. Hasta su presencia física es ignorada. Hasta hace pocos años los propios indígenas temían identificarse como tales, por miedo a ser discriminados. Se intentó blanquear el país y no se pudo, los pueblos originarios sobrevivieron. Pero desde los años 40 se los conoce como “cabecitas negras”, ciudadanos de segunda sin nada propio para aportar.”

Y sin embargo, pese a estos conceptos, hubo cierta revalorización de lo indígena:

“Desde hace años se venia mirando a Oriente para buscar valores y sabiduría que la vida moderna occidental reclamaba, y de golpe se dieron cuenta de que esos valores , tradiciones y saberes ya estaban acá, en los pueblos originarios del continente”.

No obstante esto, digo yo, al argentino común le costara indeciblemente adoptar los valores de los indígenas. Pues como revalida el refrán “no hay profeta en su tierra”, estos hombres sabios serán una vez más menoscabados. Sólo serán realmente comprendidos por aquellos que busquen la verdad. Como quiera que esta se presente al intelecto ávido de conocimiento. Preferirán que se les hable de los Jinas Árabes que de los Gen Mapuches o Vashi Tobas . Aunque ambas terminologías hagan referencias a un mismo y único fenómeno: unos seres o fuerzas invisibles que siniestramente nos ¿rodean?…

VERDE EPIDEMIA

Me senté sobre lo que quedaba aún en pie de la antigua casona. Los escombros me hablaban de un pasado no tan lejano allá por los años ochenta. El viejo aljibe y la escalera que permitían el acceso a los sótanos estaban obturados.

Las ruinas, provenientes de la demolición, me generaban mucha tristeza. Y es que ahora que habían transcurrido exactamente diez años de los sucesos la cosa se veía diferente.

Pero aún el derredor conservaba lo suyo. Los parajes seguían siendo tétricos y desolados.

Y, como siempre lo hago, no me costó situarme en aquella época, por la noche. Si daba miedo imaginarlo, quisiera saber lo que fue sentir en carne propia convivir con las supuestas e incesantes apariciones de criaturas verdes pequeñas.

Todo empezó en diciembre de 1983.

Y duró una semana.

Villa Montoro, a las afueras de la ciudad de La Plata, fue es escenario de unas supuestas apariciones de Criaturas Verdes.

En efecto, aquí, en la calle 600 entre 2 y 3, donde hoy es una deplorable ruina abandonada. Aledaño a la misma, numerosas personas aseguraban haberse topado con aquellos poco gratos entes verdes, cabezones y con caras arrugadas como ancianos. Aparentemente emergían del pozo o aljibe existente en la deshabitada propiedad, rodeada entonces de jardines.

Según los numerosos recortes que obran en mi poder, varios niños y adultos tuvieron encuentros nada agradables con estos seres.

Por ejemplo: Julio César Massei (14 años). Cerca de un arroyo y bajo unos arbustos descubrió cinco criaturas color verde de cincuenta centímetros de altura. Incluso lo persiguieron. Otras personas, atemorizadas, dieron parte a la policía. Y sin embargo las autoridades afirmaban que “hemos ido al lugar varias veces, yo mismo lo he hecho y hasta ahora no hallamos nada”.

Pero los avistamientos seguían produciéndose.

Y, de hecho, demasiado abundantes. Incluso hubo ciertos individuos que aseguraban comunicarse y recibir mensajes telepáticos de las pequeñas criaturas verdosas.[1]

¿Verdad o fantasía? La realidad es que si hubo tantas apariciones como decían los medios y testigos, ¿por qué no hubo una sola foto o filmación de los hechos? ¿Por qué se lo ridiculizó en los medios, como sabiendo de antemano que era un fraude?.

Yo investigué este hecho hace años, y aunque en ese entonces consideraba plausible la existencia de casi todo, el tiempo, y sobre todo la ciencia, me enseñó a tener más precaución y no creerme nada sin pruebas Y si no hay evidencias, de hechos tan grandes y que dicen haber visto mucha gente, en mi opinión es un enorme timo.

Y no hablemos de la mano que metió José de Zer.

Volviendo a los reportes.

gnomos negrosHubo un suceso que guardo en mi memoria de niño. Aquel hecho había llegado a mis manos por mi tía que sabía que, ya desde temprana edad, era un apasionado de estos temas.

Se trataba de las desagradables apariciones del Gnomo Negro en la provincia Argentina del Chaco en 1985.

Según pude chequear, todos los testimonios acertaban en referir la misma descripción de la criatura: negra como el carbón.

La sensación experimentada por los testigos era de suciedad. Peludo como un mono, con los ojos enormes y colmillos largos. ¿pero no sería un mono de verás?

Aquel enigmático enano de menos de un metro de altura fue visto por Carlos Silva, (13 años), Héctor Maidana (22), Fabián Oviedo (16), Susana Cladero y Fernando Valenzuela, entre otros. E incluso, un pastor evangélico .

gnomo negroY fue tanta la saña mostrada por esta criatura que, como pude investigar, mantuvo alterada a la entera población.

Es más: una abuela llegó a soportar estoicamente la violación de su propiedad al oír durante unos eternos minutos los rasguños de la feroz criatura. Al parecer, sus rezos sosegaron el trance. O quien arañaba la puerta se cansó.

Ahora bien. No puedo negarlo. Aquel caso del 85 en Chaco me hizo retrotraer al famoso “Duende de Ladrillar” en las Hurdes, España, reportado por periodistas de lo insólito e, incluso relevado por quien relata esto, en una amistosa conversación que mantuve con Felix Barroso oriundo de las Hurdes.

El suceso – con características, como digo, muy similares al de Chaco – aconteció entre el 26 y 28 de febrero 1907.

En esas fechas un pequeño “ente” azoró a las comarcas Hurdanas: “ de no más de un metro de alto, se mantenía ingrávido en el aire llegando incluso a aproximarse a una casa abandonada y al pequeño cementerio propulsado por una fuerza incomprensible.”

Y también su apariencia era negruzca. Como si calzara un atavío o mono muy prieto. Cerca de doscientas personas fueron testigos de su presencia, así dicen las crónicas. Y , pequeño detalle, tanto en Chaco como en Las Hurdes, una casa abandonada parecería haber sido el epicentro de la aparición.

No obstante, cuando fui a las Hurdes pasó esto realmente: Felix Barroso criticó duramente al reportero de esa investigación por mentir descaradamente. ¿Quién es ese reportero? Pues prefiero no decirlo. Y dejar a Felix la palabra.

Según Felix Barroso :

Aquel hombre se inventó charlas que tuvo conmigo cuando jamás las tuvo y casos que no fueron como los contó, aquí le enviamos una carta documento a la editorial para que rectificara lo que contó. Nos defraudó porque sacó a relucir un pasado de las Hurdes que queríamos olvidar y lo asoció con fenómenos sobrenaturales”.

EMISARIOS DE OTRA REALIDAD

No hace falta ser erudito o estudioso de la antropología para saber que a los seres pequeños, llamados duendes, gnomos, etc… a menudo se los considera como emisarios del demonio.

Y dice el mito que las personas que logran escapar a sus tretas sienten, especialmente en las noches de luna llena, los pasos de un caballo siguiéndolos. La única forma de escaparse de tal demonio es rezando insistentemente. Si todo sale en orden se escuchan los relinchos alejándose para jamás aparecer.

E inevitablemente uno se pregunta: ¿será verdad? La misma pregunta que ahora el lector tendrá al enfrentarse a los siguientes episodios investigados por los medios periodísticos de distintos puntos del país.

Vayamos por partes.

dundesLa provincia de Catamarca no queda tan lejos para un viaje. Allí se registró uno de los supuestos casos más terribles sobre aparición de Seres Pequeños. Tuvo tanta trascendencia que la televisión se trasladó a la región para documentar los sucesos gestados.

Y todo se inicia una noche de Julio del 2000 en que el cabo Miguel Carlos Agüero, residente de la localidad de Banda Varela (pcia. Catamarca) , empieza a incordiarlo una súbita sensación de alarma. Algo, lo que sea, merodeaba fuera de la solitaria comisaría.

Según se pudo constatar luego – en el parte oficial de la comisaría tercera de Banda Várela -, cercano a la medianoche, se intentó reiteradas veces comunicarse con el oficial Agüero. Y no hubo éxito. Se habían cortado las comunicaciones y algo pasaba en el lugar.

A la 01.30 a.m partía un coche a la zona para averiguar qué era lo que ocurría. Al llegar comprobaron estupefactos que el oficial Agüero estaba como en estado de trance. Con los ojos alucinados escrutando fijamente el raso. Sus compañeros intentaron reanimarlo. Hasta que reaccionó y bruscamente empezó a gritar.

Y mientras señalaba el vació vociferaba: “Me viene a Buscar”.

Fue trasladado inmediatamente al hospital presa de un agudo estado nervioso. Allí se sometió a nutridas pruebas para verificar que no estuviera intoxicado con algún tipo de estupefaciente.

Los resultados fueron negativos. No había nada en la sangre del oficial que lo hubiera impelido a un actuar semejante.

Según se pudo constatar en el informe médico, Agüero ingresó al hospital con una crisis “estereoforme”. Durante mucho tiempo estuvo delirando sobre una “persona pequeña que había hablado con él”, preocupando verdaderamente al jefe de la Unidad regional Zona Centro, el comisario Córdoba.

Y fue tan grande la alarma generada por el caso Agüero que debieron clausurar temporalmente la dependencia donde el oficial sufrió la crisis. Ya nadie quería permanecer allí.

El miedo –como siempre – se había instalado en la región.

Posteriormente el cabo Agüero afirmaría que esa criatura pequeña le había dicho que era un emisario de Satanás.

Y todo quedó así. Aunque más tarde salieron a la luz diversos casos de personas que se habrían topado también con aquel Emisario del Diablo.

Incluso, decían, los agredió físicamente votándolos contra los arbustos con una “fuerza desconocida”. Los testimonios hablaban en general de un ser pequeño con los ojos terriblemente desencajados y colorados. Y de un personaje de negro con sombrero que deambulaba por aquellos lares sembrando el terror, haciendo gala de manifestaciones paranormales, dañando físicamente a los lugareños.

¿Pero esto ha sido cierto?.

El caso existió, pero no se han encontrado evidencias mayores que respalden las afirmaciones de los involucrados. Es posible que le hayan jugado una broma pesada al policía. Lamentablemente no pude ir hasta la zona del suceso para recopilar más información.

HORNILLO ALOCADO

hornillo duendesOcurrió en Tres Cerritos, ciudad de Salta, en 1990.

Las crónicas son exhaustivas y copiosas. Todo indicaría que nuevamente una entera población se veía afectada por los desórdenes provocados por tan irresistible “visita”.

El periódico Crónica (2) decía esto:

“La versión circulante en el barrio Tres Cerritos, en la ciudad de Salta, que refiere que un duende o “alma en pena”, provoca trastornos en el suministro de energía eléctrica y hechos de difícil explicación racional, convocó la presencia de numerosos vecinos, entre ellos el jefe de policía provincial y un sacerdote dispuesto a exorcizar la vivienda donde el extraño personaje tendría su morada.”
Y aunque se pronunciaron de acuerdo en que “no existe denuncia oficial de anormalidad o alguna irregularidad”, el jefe de policía, Angel Giménez, quiso echar un vistazo a la vivienda donde moraría la criatura.

Y en el fondo vio el horno de barro semiderruido en su parte delantera. Allí, confesaron los propietarios, moraba el ente, escapando al caer el crepúsculo para asustar a las personas.

Y, según la versión de algunos vecinos, se habrían encontrado, entre las cenizas del horno, huellas de pisadas como de niño descalzo (¿ y las fotos?).

A medida que transcurrió el tiempo y ante la incapacidad para poner freno a las apariciones del Ente, no hubo más remedio que llamar al Santo Oficio.

Los lugareños decían que en el lugar pudo observarse la presencia de dos párrocos ( el padre Antonio de la Iglesia San José y otro de la Iglesia La Medalla Milagrosa que practicaría el exorcismo ¿a un horno de barro?.)

Pero ya todos sabían lo que en aquella casa ocurría:

Esa casa siempre asustó, aunque ahora parece que todo es más continuo y evidente y recordó que “allí hace muchos años murió un hombre ahorcado. Siempre en esa casa se producen apagones de luz sin causa justificada”.

Y añadían que “hace algunos días un curandero aproximó un papel escrito al horno preguntando que era lo que el presunto huésped quería y le contestaron también por escrito, que querían a la dueña de la casa”.

Y en efecto, cuando se interrogó a la familia Maidana, rechazaron pronunciarse en el asunto.

Simplemente mencionaron:

Las versiones periodísticas aparecidas nos han provocado ya muchos inconvenientes pues los curiosos llegaron en tanta cantidad que han destruido un portón de madera y otros se atrevieron a subir por los techos para contemplar el horno, provocando roturas de tejas.”

Claro, del duende nada. Pero, como es lógico suponer, la historia no queda así. Un par de días después nuevas informaciones volvieron a publicarse:

“Los moradores de la finca donde supuestamente habita el “duende de Tres Cerritos” debieron evacuar la vivienda ante lo que definieron como “nuevas y ruidosas manifestaciones” del extraño ser (¿ o de los curiosos trepados en el techo?), en tanto un policía afirmó que “vino un curandero y tras efectuar algunos ritos acercó un crucifijo con una imagen al horno y pudo escucharse una explosión en su interior

Y así fue.

Como alma que lleva el diablo, todo mundo abandonó rápidamente la vivienda. Quizá, digo yo, con el recuerdo fulgurante que rememoraba la vez en que en aquella casa había fallecido un hombre ahorcado. O quizá, los molestos curiosos fueron peores.

¿Realidad o ficción.? ¿Hechos comprobables o fruto de una desmedida imaginación?

Lo cierto es que el horno de barro, donde habitaría el inquieto huésped, continúa intacto. Con cenizas que se renuevan cada vez que se lo limpia y con marcas invisibles de pisadas de lo que alguna vez fue tachado como una criatura de otro mundo.

Sí, pisadas invisibles como las que dejaría un Dragón Invisible.

DORMIDAS POR EL DUENDE

duendesSiguiendo mi modalidad, lo “apiñaré” para evitar novelarlo.
Dos chicas fueron “abducidas” – no veo mejor término para definir sus experiencias- a la salida de la escuela.

Estaban bromeando sobre el Pombero –ser mítico de la región que, dicen, secuestra mujeres para abusarlas sexualmente – cuando un súbito sopor las invadió.

No despertarían hasta más tarde. Y al salir del embotamiento, fortuitamente a tiempo, sobre los fríos raíles del tren sus ojos chocarían con la mole avanzando a toda máquina.

La nota fue publicada en el periódico de la provincia “El territorio” (el 26 de septiembre del 2002.) Las protagonistas fueron: Luciana E. y Mónica A (de un promedio de edad de 15 años) Ambas primas.

Y decía:

Contaron que cuando estaban muy cerca del colegio provincial Antonio Biale de Colonia Liebig, algo, que aún no saben bien cómo explicar, hizo que perdieran la noción del tiempo y espacio. Ellas relataron que en el momento en que despertaron del confuso estado, estaban sobre las vías del tren, con la formación ferroviaria acercándose.”

La providencia quiso que esta historia tuviera final feliz. Lejos de aquel destino que nos recuerda los casos celebres ocurridos en España, donde dos víctimas de sus creencias exageradas fueron inmolados por los “hermanos Cósmicos”, al quitarse la vida apoyando sus cabezas en los raíles del tren.

veneciaVolviendo a lo nuestro. Fue en el momento de escapar del lugar que lo notaron:

“Con una capa roja que iba desde el cuello hasta el suelo y tenía un gran sombrero amarillo. El rostro del duende como el cuello eran de un color notoriamente negro.”

Sí, otra vez: esa ya familiar característica del color negro.

Naturalmente, y como suele suceder en estos casos, se radicó la denuncia en la comisaría cercana, en este caso en Apóstoles.

Y, en mi visita al lugar del hecho, me facilitaron el informe donde efectivamente figura inscripta la denuncia por los padres de las menores.

La tuve en mis manos, pero me fue imposible hacerle copia. Las oficiales no me permitieron. Intenté hablar con las chicas, desde luego, pero, como era obvio, se negaron.

Su padre, no obstante, salió fuera de la puerta de su casa a hablar por ellas, pero terminaba sonriéndome como restándole importancia al asunto o como queriéndose desentender de lo que realmente pudo ocurrir.

CONCLUSION

duende negro¿Es cierto entonces que la gente ve criaturas de corta estatura por el mundo?.

Un médico, que dice no creer en nada, una vez le confesó a un amigo mío que había visto en los bosques de Cariló una criatura pequeña tipo duende.

No pude corroborar el relato, pero lo cito para demostrar que hasta personas profesionales, pueden ser víctimas de la sugestión, falsas interpretaciones o alucinaciones vívidas.

Todos estamos expuestos en menor o mayor medida a ser timados o confundir lo que vemos.

Hay un gran porcentaje de gente que simplemente tiene sueños vividos despiertos, y que todavía no ha podido diferenciar entre la realidad y los sueños. Esta diferenciación de realidad despierto y realidad onírica nos cuesta muchísimo cuando somos niños pero, a medida que crecemos, tendemos a diferenciarla. Aunque muchas veces no sucede esto y vemos lo que queremos ver o lo que nos parece ver.

Siempre dejo la mente abierta a estos misterios, pero este tipo de fenómenos requiere evidencias palpables. Hasta tanto no se hallen, la duda seguirá presente. Porque las explicaciones, como en el ilusionismo, pueden ser muchísimo más sencillas de lo que pensamos, aunque aquello que veamos sea una persona flotar por el aire. Siempre hay truco.


FUENTES:

[1] (1).Habían Visto Enanitos Verdes en Villa Montoro, El Día (La Plata),1-12-1983,pg.8.
[1] Continua el Misterio en Villa Montoro, El Día (La Plata),2-12-1983,pg.7.
[1] Aumenta la Inquietud por el Caso de los Enanitos Verdes, El Día (La Plata),3-12-1983,pg.8.
[1] Afirman que Hay Indicios de los Enanitos Verdes, El Día (La Plata),4-12-1983,pg.1 y 8.
[1] Se Mantiene la Expectativa por el Caso de los Enanitos Verdes, El Día (La Plata),5-12-1983,pg.6.
[1] Habrían Fotografiado a los Enanitos Verdes, El Día (La Plata), 6-12-1983,pg.6.
[1] Resultados Negativos en las Fotos de los Enanitos Verdes, El Día (La Plata),7-12-1983,pg.8.
[1] Las Fotos No Salieron pero Yo Vi a un Enanito Verde, El Día (La Plata),8-12-1983,pg.7.
[1] Sin Novedades en el Caso de los Enanitos Verdes, El Día (La Plata),9-12-1983,pg.8.[1] Guillermo Gallo: Los Extraterrestres Enanos, Verdes y con Cara de Viejos, Flash 12-1983.

(2) En Casa de Paraguay las cosas Golpean a los Dueños y Hay un Monstruo Enano, Diario Popular (Buenos Aires),17-3-1993,pg.9.
Paraguayito en las Garras del Demonio, Crónica (Buenos Aires),17-3-1993,pg.10.
Atacados por un Monstruo Enano, Crónica (Buenos Aires),16-3-1993,pg.10.
Un “Alma en Pena” Mantiene en Vilo a Salteños, Crónica (Buenos Aires),17-7-1990,pg.2.
Salta: Evacuan la Vivienda donde Vive el Duende de Tres Cerritos,Crónica (Buenos Aires) 19-7-1990,pg.7.

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